sábado, 3 de diciembre de 2016

EL VIAJE


El sol se está escondiendo tras los cipreses, cuando Aurora llega al cementerio de San Antonio de Areco. La han llamado:

—Necesitamos el lugar. Se muere mucha gente, usted comprenda.

Y un funcionario le dice:

—Mucho gusto, señora. Son trescientos pesos. Aquí tiene.

Y le entrega los huesos, dentro de una bolsa, de esas que se usan para la basura.

En un automóvil negro y enorme, Aurora Meloni se lleva los huesos. El chofer, vestido de negro desde la gorra hasta los zapatos, maneja en silencio. Ella agradece ese silencio. No mira la bolsa de plástico negro. Mira al mundo, que corre al otro lado de la ventanilla. En un descampado, unos muchachos juegan al futbol. Aurora no soporta esa alevosa felicidad; da vuelta a la cara. Mira la nuca del chofer. No mira la bolsa, que viaja en el suelo, apretada entre sus piernas.

ESPERANDO EL DÍA ADECUADO


Las buenas acciones traen buenos resultados, las malas acciones traen malos resultados.

No espere que los dioses hagan cosas para usted, o que los ángeles o las divinidades tutelares lo protejan, o que lo ayuden los días propicios. Estas cosas no son verdaderas.

No crea en ellas. Si cree en ellas, sufrirá. Siempre estará aguardando el día apropiado, el mes apropiado, el año apropiado, los ángeles o las divinidades tutelares. De esa manera sólo sufrirá.

viernes, 2 de diciembre de 2016

RELIGIOSIDAD


Dios 
Creencia 
Mente 
Moksha 
Verdad

La gente acude a mí y me pregunta si Dios existe o no. ¿Qué vas a hacer con Dios? Déjalo tranquilo. ¿Qué vas a hacer? Si existe, ¿qué vas a hacer? Si no existe, ¿qué vas a hacer? Parece que tu mente no estuviera enfrentando sus verdaderos problemas, y los estuviera evi­tando a través de problemas imaginarios.

Dios es un problema imaginario para ti. La furia, el yo, el sexo, la pasión, el odio: ésos son problemas reales. Pero no preguntas por ellos; preguntas por Dios. ¿Qué tienes que ver con Dios? No hay relación alguna. Veo a gente que cree en Dios y a gente que no cree. No encuen­tro diferencia alguna. ¿Puedes darte cuenta de si un hombre es ateo, solamente a través de su conducta? No. ¿Cómo puedes saber si este hom­bre cree en Dios y aquél no cree? Los dos se comportan de la misma forma. Si los insultas, ambos se enojarán. ¿Cuál es la diferencia? Si hieres sus "yoes", los dos se volverán locos; en­tonces, ¿dónde entra Dios? Es una trampa: tra­tas de evitar los verdaderos problemas. Las pa­labras "Dios", "moksha ", "verdad" son como mantas con las cuales cubres todos los proble­mas y los ocultas. No son problemas; son man­tas. Y quienes responden a estas preguntas con­tribuyen a que eludas la realidad.

LA FELICIDAD NO SE ADQUIERE


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